jueves, 3 de enero de 2013

Un salto cualitativo en fotografía

Este año se ha producido un avance en fotografía que sin duda marcará esta disciplina año largo de la década, y sin embargo la mayoría de los fotógrafos no habrán oído hablar de ella. Es la llamada tecnología de campo de luz o como se quiera traducir light field technology. Esencialmente, nos permite tomar la fotografía y después modificar el enfoque a nuestro gusto. Éstas son mis expectativas sobre esta nueva tecnología.

Hay veces que cuando se lanza un producto nuevo al mercado su triunfo es casi instantáneo. De repente se vuelve absolutamente obligatorio cubrir una necesidad que hace un par de años ni siquiera sabíamos que teníamos. ¿Quién podría necesitar tener un pequeño ordenador en el bolsillo hace cinco años? Y que nos miren ahora...
Sin embargo, esto no es lo normal. La mayoría de las veces que una nueva tecnología sale de una empresa, son necesarios multitud de giros, unas cuantas modificaciones y algún maestro del marketing para que se convierta en algo cotidiano.
Este es el caso de la tecnología de campo de luz. Ya se llevaba hablando de ella desde hace unos años, pero no ha sido hasta 2012 que esta tecnología ha descendido hasta las manos de los mortales... Y ha pasado prácticamente desapercibida.
Esta posibilidad nos ha llegado de la mano de una nueva compañía llamada Lytro. No, no es Canon ni Nikon ni Leica ni Olympus ni ninguna otra marca de cámaras que conozcamos.  Es... bueno, Lytro.
Utiliza un sensor que puede analizar la trayectoria de cada rayo de luz para reconstruír el origen de cada uno de ellos, de modo que puede enfocar la imagen por medio de software en vez de hardware. Que tiemble el USM.
Pero por ahora, parece que las ventas han fracasado. Y es que la camarita tiene sus escollos. 
Primero, el diseño. Vamos a ver, una cosa es salirse un poco de las reglas para llamar la atención (pero sin pasarse... Sí, te estoy mirando a tí, Pentax...). Pero eso parece cualquier cosa menos una cámara.  Y es una pesadilla ergonómica.
Segundo, la calidad de imagen. Supuestamente tiene una resolución de 11 megarayos. La pregunta es la resolución a la que eso equivale. Más bien poca. Se ve en las fotos de muestra. La verdad es que no sirve de mucho poder reenfocar si las imágenes son poco nítidas de por sí. Y además, el ruido canta demasiado incluso en los valores ISO más bajos. Los teléfonos móviles de gama media se defienden casi igual que esta cámara, valen la mitad y tienen bastantes más funciones en general.
Hablando del precio... 400 dólares por esto es pasarse un poco, verdad?
Ahora bien, yo creo que el asunto tiene futuro. La primera cámara digital más o menos comercial, la Apple Quicktake 100, fracasó aún más estrepitosamente. Y su precio también era bastante desorbitado para lo que hacía - vale, era un Mac -. Y ahora la película es lo que nos parece que tiene un  precio desorbitado. Creo que de aquí a diez años será algo común en todas las grandes marcas menos Leica.
Además, parece que el sistema trae sus ventajas. El objetivo de 8 aumentos f/2 es realmente chulo, su luminosidad es muy buena. No sé si será cosa del diseño que deja espacio para el objetivo (en cuyo caso se podría montar en algo formato superzoom, cosa que nadie ha hecho) o la eliminación del grupo de enfoque, que reduce la complejidad del diseño óptico. Como prueba de lo que esto supone, el único objetivo f/2 constante que conozco es el Olympus Zuiko digital ED 14-35mm f/2 SWD, con un rango mucho más reducido y cuyo asequible precio podéis encontrar aquí.
Más información e imágenes de muestra en https://www.lytro.com/camera

La imagen del inicio pertenece a etechmag.com

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